miércoles, 23 de mayo de 2012

"Hay que razonar con los niños"


Paula Torija Muñoz                                                           Sociología
1ºB Ed. Infantil

Comentario de texto



“Hay que razonar con los niños”


Para comenzar, empiezo hablando sobre el autor del texto y situándolo en la época.
El autor es el inglés JOHN LOCKE y fue el más grande teórico del Liberalismo político.
John Locke nació en Wrington, cerca de Bristol, el 29 de Agosto de 1632, en el seno de una familia de pequeños nobles rurales, y falleció en 1704.
Se educó en la universidad de Oxford. Obtuvo el grado de maestro en artes en el año 1658. También se interesó por la medicina y la política, en la cual comenzó a militar a los 35 años. Recibió la influencia del pensamiento de John Owen (partidario de una política de tolerancia para con todas las religiones), le llamaron la atención las ideas de Descartes y de Hobbes.
Por su pensamiento debió exiliarse muchos años hasta 1689, año en que se produce la Revolución en Inglaterra, desde allí se le consideraba como el representante del nuevo régimen liberal.
El pensamiento pedagógico de Locke está estrechamente conectado con su filosofía y su Liberalismo político. Aboga por una educación apta para formar un “gentleman” capaz de ser útil a sí mismo y a su patria en un clima de ordenada libertad y audaz iniciativa. Esto le imprime un carácter práctico a la educación.

A continuación, me dispongo a realizar el comentario de este texto, y autor anteriormente situado.
Las ideas principales son; por un lado, como bien indica el texto, que es necesario razonar con los niños, es decir que hay que hacerlo por y para su bien.
Y por otro lado explica como tiene que ser este razonamiento, es decir, que tipo de vocabulario hay que utilizar, como se deben decir las cosas, etc.

En el primer párrafo, el autor expone que aunque nos resulte asombroso tenemos que empezar a razonar con los niños desde que son pequeños, ya que estos empiezan a comprender conceptos desde temprana edad. Lo que John denomina orgullo es como una especie de instrumento que al razonar con los niños fomentamos para poder conducirles y guiarles mucho mejor.
En el segundo párrafo hasta la quinta línea, John relaciona el razonamiento para cada niño con su edad, es decir, que tú a un niño de ocho años no le puedes explicar una teoría filosófica, ya que por mucho que le razones no la entendería y le confundiría y aún así no le instruiría, y si que a este niño podremos razonarles con argumentos sencillos para su edad con un vocabulario corto y palabras suaves, y dependiendo de sus gustos sabremos por donde encaminarlo para que nos entienda mejor.
A partir de la quinta línea hasta la décimo tercera se comenta que a los niños no hay  que darles voces ni que regañarles, sino explicarles con modales suaves y aires tranquilos lo que no se debe hacer y explicarles el porqué, así los niños lo entenderán y será mucho mas útil tanto para ellos como para nosotros. Los niños tienen que entender porqué no deben hacer ciertas cosas y de este modo es mucho más eficaz ya que  se ha realizado un estudio donde esto se afirma, y así nos evitamos gritos innecesarios que puedan asustarlos y crearles malas conductas. También se afirma que los niños pueden llegar a comprender mejor si se eligen adecuadamente las razones, apropiadas para su edad y su inteligencia y exponérselas siempre claramente y con pocas palabras.



Desde la décimo tercera línea hasta el final, el autor nos habla sobre los principios en los que debemos guiarnos para saber lo que está bien y lo que no, aunque estos principios son bastante complicados muchas veces de explicar a hombres maduros y derechos, cuando no están acostumbrados a idealizar sus propias opiniones de las generalmente recibidas.
Por eso con más razón todavía es muy complicado razonar con un niño sobre principios un poco elevados, hay que utilizar siempre palabras familiares y que ellos puedan llegar a entender, utilizando el nivel de sus pensamientos y de acuerdo con su edad le podremos añadir más o menos razones, esto implica también que si somos padres primerizos nos informemos de cómo tratar a nuestros hijos con personas que sepan hacerlo correctamente como son, por ejemplo los profesores de educación infantil, que son, en mi opinión los que realmente tienen más práctica a la hora de razonar con niños ya que están preparados para ello.

Bueno pues analizado ya el texto, me dispongo a realizar una conclusión sobre lo leído.
En mi opinión el razonamiento es un arma muy poderosa y por lo tanto la debemos utilizar con todo el mundo, incluyendo también a los más pequeños, así tanto a ellos como a nosotros nos resultará mucho mas sencillo comprender una situación y explicar conceptos evitando confusiones.
El razonamiento que debemos tener con los niños tiene que ser apropiado para su edad y sus pensamientos, tenemos que utilizar palabras sencillas, cortas y suaves.
Si tú coges a un niño y le empiezas a razonar desde pequeño, estoy segura que a la hora de estudiar y aprender conceptos estará mucho más familiarizado con el aprendizaje, ya que razonar supone ejercitar la mente de los niños para que comprendan mejor y estos de mayores sabrán resolver los problemas con mayor agilidad.
Estoy de acuerdo con el autor del texto, puesto que el razonamiento en edades tempranas es muy efectivo si se hace correctamente, estoy segura de que si a un niño le razonas desde pequeño, después a lo largo de su vida este niño tendrá las ideas mucho mas claras y la mente mucho más ejercitada. Si algún día ejerzo la maestría, me gustaría comprobar con dos niños pequeños, sabiendo que a uno sus padres lo han razonado desde siempre para que no haga ciertas cosas y con otro al que no lo han hecho nunca, y después verificar a lo largo de su curso sus comportamientos y actitudes y la inteligencia con que después realizan actividades, así podría demostrar que esto es realmente cierto y que el autor no estaba equivocado.





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