Paula Torija
Muñoz
Sociología
1ºB Ed. Infantil
Comentario de
texto
“Hay que razonar con los niños”
Para
comenzar, empiezo hablando sobre el autor del texto y situándolo en la época.
El
autor es el inglés JOHN LOCKE y fue el más grande teórico del Liberalismo
político.
John Locke nació en Wrington, cerca de
Bristol, el 29 de Agosto de 1632, en el seno de una familia de pequeños nobles
rurales, y falleció en 1704.
Se educó en la universidad de Oxford.
Obtuvo el grado de maestro en artes en el año 1658. También se interesó por la
medicina y la política, en la cual comenzó a militar a los 35 años. Recibió la
influencia del pensamiento de John Owen (partidario de una política de
tolerancia para con todas las religiones), le llamaron la atención las ideas de
Descartes y de Hobbes.
Por su pensamiento debió exiliarse
muchos años hasta 1689, año en que se produce la Revolución en
Inglaterra, desde allí se le consideraba como el representante del nuevo régimen
liberal.
El pensamiento pedagógico de Locke
está estrechamente conectado con su filosofía y su Liberalismo político. Aboga
por una educación apta para formar un “gentleman” capaz de ser útil a sí mismo
y a su patria en un clima de ordenada libertad y audaz iniciativa. Esto le
imprime un carácter práctico a la educación.
A continuación, me dispongo a realizar
el comentario de este texto, y autor anteriormente situado.
Las ideas principales son; por un
lado, como bien indica el texto, que es necesario razonar con los niños, es
decir que hay que hacerlo por y para su bien.
Y por otro lado explica como tiene que
ser este razonamiento, es decir, que tipo de vocabulario hay que utilizar, como
se deben decir las cosas, etc.
En el primer párrafo, el autor expone
que aunque nos resulte asombroso tenemos que empezar a razonar con los niños
desde que son pequeños, ya que estos empiezan a comprender conceptos desde
temprana edad. Lo que John denomina orgullo es como una especie de instrumento
que al razonar con los niños fomentamos para poder conducirles y guiarles mucho
mejor.
En el segundo párrafo hasta la quinta
línea, John relaciona el razonamiento para cada niño con su edad, es decir, que
tú a un niño de ocho años no le puedes explicar una teoría filosófica, ya que
por mucho que le razones no la entendería y le confundiría y aún así no le
instruiría, y si que a este niño podremos razonarles con argumentos sencillos
para su edad con un vocabulario corto y palabras suaves, y dependiendo de sus
gustos sabremos por donde encaminarlo para que nos entienda mejor.
A partir de la quinta línea hasta la
décimo tercera se comenta que a los niños no hay que darles voces ni que regañarles, sino
explicarles con modales suaves y aires tranquilos lo que no se debe hacer y explicarles
el porqué, así los niños lo entenderán y será mucho mas útil tanto para ellos
como para nosotros. Los niños tienen que entender porqué no deben hacer ciertas
cosas y de este modo es mucho más eficaz ya que
se ha realizado un estudio donde esto se afirma, y así nos evitamos
gritos innecesarios que puedan asustarlos y crearles malas conductas. También
se afirma que los niños pueden llegar a comprender mejor si se eligen
adecuadamente las razones, apropiadas para su edad y su inteligencia y
exponérselas siempre claramente y con pocas palabras.
Desde la décimo tercera línea hasta el
final, el autor nos habla sobre los principios en los que debemos guiarnos para
saber lo que está bien y lo que no, aunque estos principios son bastante
complicados muchas veces de explicar a hombres maduros y derechos, cuando no
están acostumbrados a idealizar sus propias opiniones de las generalmente
recibidas.
Por eso con más razón todavía es muy
complicado razonar con un niño sobre principios un poco elevados, hay que
utilizar siempre palabras familiares y que ellos puedan llegar a entender,
utilizando el nivel de sus pensamientos y de acuerdo con su edad le podremos
añadir más o menos razones, esto implica también que si somos padres primerizos
nos informemos de cómo tratar a nuestros hijos con personas que sepan hacerlo
correctamente como son, por ejemplo los profesores de educación infantil, que
son, en mi opinión los que realmente tienen más práctica a la hora de razonar
con niños ya que están preparados para ello.
Bueno pues analizado ya el texto, me
dispongo a realizar una conclusión sobre lo leído.
En mi opinión el razonamiento es un
arma muy poderosa y por lo tanto la debemos utilizar con todo el mundo,
incluyendo también a los más pequeños, así tanto a ellos como a nosotros nos
resultará mucho mas sencillo comprender una situación y explicar conceptos
evitando confusiones.
El razonamiento que debemos tener con
los niños tiene que ser apropiado para su edad y sus pensamientos, tenemos que
utilizar palabras sencillas, cortas y suaves.
Si tú coges a un niño y le empiezas a
razonar desde pequeño, estoy segura que a la hora de estudiar y aprender
conceptos estará mucho más familiarizado con el aprendizaje, ya que razonar
supone ejercitar la mente de los niños para que comprendan mejor y estos de
mayores sabrán resolver los problemas con mayor agilidad.
Estoy de acuerdo con el autor del
texto, puesto que el razonamiento en edades tempranas es muy efectivo si se
hace correctamente, estoy segura de que si a un niño le razonas desde pequeño,
después a lo largo de su vida este niño tendrá las ideas mucho mas claras y la
mente mucho más ejercitada. Si algún día ejerzo la maestría, me gustaría
comprobar con dos niños pequeños, sabiendo que a uno sus padres lo han razonado
desde siempre para que no haga ciertas cosas y con otro al que no lo han hecho
nunca, y después verificar a lo largo de su curso sus comportamientos y
actitudes y la inteligencia con que después realizan actividades, así podría
demostrar que esto es realmente cierto y que el autor no estaba equivocado.
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